lunes, 14 de septiembre de 2020

Isaac Asimov

En la ciencia ficción siempre he tenido un referente que me ha hecho disfrutar con ella e imaginar los mundos que creaba. Es Isaac Asimov. Escribía una ciencia ficción fabulosa. Fue profesor de física de Universidad en EEUU. En sus cuentos y novelas, reflejaba la fusión de la posible realidad entre la ciencia y la ficción, buscando lo relativamente posible desde un punto de vista científico. Hay que tener en cuenta que fue un escritor de mediados del siglo pasado, y que mucha de la tecnología que hoy disfrutamos, no llegó a verla. La gente no tenía teléfonos móviles ni ordenadores en sus casas, ni circulaban por las calles con patinetes eléctricos, y raro era el televisor que funcionaba con un mando a distancia, y todo eso, entre otras muchas cosas. Demostró el buen uso que se puede dar a la imaginación, combinándola con una futura realidad. 
Seguro que la mayoría habéis visto las películas, El hombre del Bicentenario y Yo robot.
Pues ambas, son una novela y un cuento de Isaac Asimov. El cuento El hombre del Bicentenario fue premiado, con un argumento de peso, y una historia emotiva. Es posible que a más de un lector, se le escape una lágrima. A medida que nos adentramos en su lectura, nos puede hacer pensar sobre la relación cerebro-mente, de lo necesario que puede ser lo uno para lo otro, y llevarnos a preguntar dónde, en cual de los dos, nacen las sensaciones, los sentimientos, o es el producto de su unión. En Yo robot, nos lo vuelve a recordar con la acción-reacción producida ante unos hechos, buscando las diferencias de un cerebro orgánico, frente a uno positrónico, recién salido de una fábrica.
Si queréis leer una ciencia ficción de calidad, con un buen argumento y valores sobre la vida, leer el cuento. Y si además queréis intriga y suspenso con de algo de acción, tenéis la novela. 
Aunque mi recomendación, es que leáis los dos:
Isaac Asimov.
El hombre del Bicentenario y Yo robot.
Como siempre, sólo me queda una cosa que desearos:
Una buena lectura.

jueves, 10 de septiembre de 2020

Una palabra, un título, un resumen.

Al principio, iba a hacer una entrada para cada palabra del título, pues aunque parezcan diferentes y cada una tenga su función, lo cierto es que yo las he utilizado todas ellas con el mismo fin, dependiendo de lo largo o corto que sea el cuento o novela que tengo en mente, y lo clara o vaga que sea mi idea. Y teniendo en cuenta, de que son herramientas para escribir, las he utilizado de la forma más cómoda en cada momento, dando a unas, la función de otras. Pero eso no quita que exponga el papel que puede desempeñar cada una de ellas.

 Como expuse en una de mis entradas, una nota breve, incluso una sola palabra, en un momento dado puede dar mucho de si. Quedó claro que las notas son importantes, ya sepas de qué va a ir tu historia o estés divagando varias posibilidades. En el caso de que ya tengas decidido como empieza, se desarrolla y acaba, puede ser una buena idea hacer un resumen del cuento, novela o de lo que se trate, y seguramente no tendrás ningún problema en su desarrollo. Si necesitas un poco más de ayuda, puedes acudir a pequeños apuntes, ya sean palabras sueltas o frases. Yo suelo tener notas en un apartado creado para ellas. También escribo en los márgenes de la libreta, a veces lleno las páginas de flechas que van de un lado a otro de la página, tachones y rectificaciones o añadiduras entre líneas. La libreta del borrador de Un diario en el falso techo, la tengo repleta de todo ello, además de un montón de papeles y hojas de diferentes procedencias escritos de mi puño y letra. Mis libretas parecen caóticas a primera vista, pueden parecer puzzles, pero están llenas de información que poco a poco voy ordenando, cambiando o desechando, tal y como lo voy pasando a limpio. Con el ordenador, suelo recurrir a paréntesis, dejando bastante espacio entre líneas, para poder visualizarlo sin problemas, y de paso me sirve esa separación para tener claro que esa parte la he de arreglar.

No te preocupes por el aspecto de tu borrador. Esa es su función.

Si el cuento a escribir no es muy largo, a veces, tan sólo anotando la palabra o el título que te lo inspiró, es probable que no necesites nada más, tan sólo ponerte a escribir hasta terminarlo. Dependiendo de la facilidad que tengas para plasmar en el papel lo que te pasa por la mente, irás buscando lo que más te ayude a escribirlo.

Que tengáis una buena escritura.


"Un diario en el falso techo", "La Maldición del Plebeyo" y "Utopía".

En post anteriores he ido hablando de libros de diferentes estilos y autores, y en estas fechas, además de volverlos a recomendar, no puedo ...