jueves, 22 de julio de 2021

Seis mil quinientas páginas

Cuando un conocido se entera de que has escrito un cuento, una novela o un libro, una de las primeras cosas que te suelen preguntar es ¿Cuántas páginas tiene? Entonces le quieres explicar cómo se te ocurrió, y de nuevo te pregunta ¿Cuántas páginas? Y cuando llega el momento de contarle de qué trata, escuchas ¿Cuántas paginas? Como si la cantidad de páginas fuera más importante que lo que quieres contar en tu historia, quedas perplejo ante la insistencia, y ante la mirada de quien te lo pregunta, con esa expresión infravalorante en su rostro, esperando tu respuesta para decidir si ponerte por las nubes, o restregarte por la cara lo inútil que puedas parecerle. Realmente, solo sienten curiosidad por que les des un número satisfactorio y los pormenores de tu historia. 
Afortunadamente, no todo el que te pregunte va por ahí, y la mayoría son sinceros, por eso mismo, no te ha de importar que te lo pregunten, pues no es el valor a tu historia por la cantidad de páginas, si no, por lo que realmente quieres contar. Y si aparece ese individuo, con pregunta impertinente:
-Dime, dime, ¿Cuántas páginas?
-Pues nada, hombre. ¡Seis mil quinientas!
Sobre todo, y lo más importante, es que nunca te importe la extensión de tu trabajo, si no, que lo que te ha ocupado, sea realmente lo que has necesitado, pues tanto alargarlo o acortarlo por el qué dirán, puede hacer que tu relato o trabajo quede forzado o incompleto, según sea el caso, o peor aún, que no quedes del todo satisfecho, te desanimes, y abandones tu afición.

Os deseo, disfrutéis de vuestra escritura.


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